viernes, 6 de enero de 2017


 
 
De Ventana inversa al mundo
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Abruma
la mordedura rabiosa del dolor,
la quemadura dulce, casi niña,
que ha venido a quedarse,
que se sienta a mi mesa e interroga.

Si no sé  lo que quiere
Si no sé lo que quiere con sus ojos
Si no sé  lo que quiere con sus ojos decirme.

Si he perdido la mano con la que retenía,
el pie con el que huyo,
la lengua en la que invoco: “¿y yo qué soy?”,
qué
soy
(yo mismo el más perdido
sin arena y desierto, sin abismo
de código insondable)…

Me abruma
la rabia mordedora del dolor,
la urgencia por abrirme de par en par la carne,
 
el cuerpo en alma viva.
Y saber que el gusano
de este desasosiego se fortalece en mí.
Yo lo alimento.